En el Evangelio de este domingo contemplamos a Jesús ante la tumba de su amigo Lázaro.
Allí, en medio del dolor y las lágrimas, el Señor pronuncia una palabra que cambia la historia:
«Lázaro, sal fuera.»
Y donde parecía haber muerte… comienza de nuevo la vida.
Este signo nos recuerda que Jesús no solo consuela nuestro sufrimiento, sino que tiene poder para levantarnos y darnos vida nueva.
En este tramo final de la Cuaresma, el Señor también nos llama por nuestro nombre.
🌿 A veces vivimos como si estuviéramos encerrados.
🌿 Atados por el miedo, el pecado o la tristeza.
🌿 Pero Cristo viene a sacarnos de la oscuridad y a devolvernos la vida.
Hoy la pregunta es sencilla:
¿Qué necesita resucitar hoy en mi corazón?
Que esta semana escuchemos la voz del Señor y confiemos en su poder que renueva todas las cosas.
Después de la cruz… siempre brota la vida. ✨







🙏 Señor, llámanos a la vida y ayúdanos a confiar en ti. 🙏