Tercer Domingo de Cuaresma

En el Evangelio de este domingo vemos a Jesús cansado junto al pozo. Allí se encuentra con una mujer samaritana que viene a sacar agua.

Un encuentro sencillo… que cambia su vida.

Jesús le habla de un agua viva, un agua que no se acaba y que puede saciar la sed más profunda del corazón.

En medio del camino cuaresmal, el Señor también sale hoy a nuestro encuentro.

💧 Todos tenemos sed.

💧 Sed de sentido, de paz, de amor, de esperanza.

💧 Y solo Dios puede saciar el corazón.

Hoy la pregunta es sencilla:

¿De dónde estoy intentando saciar mi sed?

Que esta semana nos acerquemos al Señor con confianza y dejemos que su gracia renueve nuestra vida.

Después del encuentro con Cristo… el corazón nunca vuelve a ser el mismo. ✨

🙏 Señor, danos de esa agua que da vida eterna. 🙏

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