En este segundo domingo de Cuaresma, contemplamos a Jesús transfigurado en el monte.
Sus discípulos ven su gloria… una luz que anticipa la Resurrección.
En medio del camino cuaresmal, que a veces se hace cuesta arriba, el Señor nos regala un momento de claridad y esperanza.
La Cuaresma no es tristeza.
Es camino hacia la luz.
Es aprender a escuchar a Jesús.
Hoy la pregunta es sencilla:
¿Estoy escuchando realmente al Señor en mi vida?
Que esta semana busquemos momentos de silencio, oración y confianza.
Después del sacrificio… viene la gloria. ![]()
Señor, ayúdanos a escucharte y a confiar en tu promesa.






